¿Es normal la depresión en adolescentes? Cuáles son sus síntomas, causas y cómo tratarla

sintomas de depresion en adolescentes

Las depresiones en adolescentes son procesos que muchas veces no son fáciles de reconocer, al resultar invisibles o carecer de una sintomatología clara y concreta. Sin embargo, la depresión en adolescentes es una enfermedad grave que afecta concretamente a las personas de entre 13 y 17 años.

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La depresión en adolescentes: ¿qué es y qué no es?

Hay que entender que la depresión no es sentirse triste durante unos días. La tristeza es un sentimiento natural que nos ayuda a regular nuestra acciones en respuesta a determinadas experiencias de la vida, así como a asumir y superar dichos obstáculos o problemas que nos causan dolor.

Frente a la tristeza, la depresión es una condición originada por procesos bioquímicos que provoca que la persona que la padece sienta una tristeza, ira o frustración intensas durante largos periodos de tiempo.

Esto impide que el adolescente pueda hacer una vida normal, incluso llegando al punto de tener problemas para desenvolverse en sociedad o establecer relaciones sanas con los demás.

La depresión en los adolescentes también puede derivar en dificultades para concentrarse y en falta de motivación o energía. La consecuencia de ello es una falta de disfrute, de metas u objetivos vitales o incluso de voluntad o ganas a la hora de superar las tareas más básicas del día a día.

¿Existe un aumento de la depresión en adolescentes​?

Es difícil determinar si los casos de depresión en adolescentes están aumentando, ya que se trata de una enfermedad que hasta hace unas décadas no se le prestaba tanta atención, por lo que muchos casos ni siquiera se detectaban.

No obstante, hay algunos estudios que respaldan la idea de que viviendo en los últimos años un aumento de depresión en adolescentes, el cual podría estar motivado por factores como el uso excesivo de redes sociales y la hiperexposición ante los demás que ello conlleva, el impacto de la pandemia de coronavirus o la falta de comunicación o atención de los padres. También se relaciona con la baja tolerancia la frustración como resultado de las comodidades y la satisfacción inmediata y permanente de los deseos o necesidades.

Un estudio reciente de Journal of Affective Disorders, liderado por investigadores españoles, encontró un incremento considerable de las hospitalizaciones por conductas suicidas en adolescentes entre 2000 y 2021. El análisis, basado en datos de 2.015.589 hospitalizaciones de jóvenes de entre 11 y 18 años, reveló que los casos de ingresos por intento de suicidio se multiplicaron por 4 en la última década. 

Aunque el aumento de los casos también puede haber sido impulsado por una mayor observación y atención a este tipo de situaciones, la investigación pone de relieve una realidad preocupante que requiere medidas y protocolos para prevenir el suicidio y otro tipo de conductas que pueden derivar de la depresión o la ansiedad.

Para ellos es esencial introducir instrumentos eficaces de identificación y dar soluciones y apoyo a los adolescentes en caso de estar sufriendo depresión u otros problemas psicológicos, que pueden estar originados en problemas como el acoso escolar, la discriminación o la violencia doméstica.

En cualquier caso, la depresión en los adolescentes es un fenómeno multicausal y, como tal, no puede ser explicado por elementos estructurales aislados. La casuística es multiple y las particularidades psicológicas y experiencias concretas del individuo juegan un papel muy relevante en la aparición de la depresión.

La depresión en adolescentes es, como decimos, un trastorno grave de salud mental, pero absolutamente tratable con los métodos y terapias adecuadas.  Veamos más en detalle cuáles son los síntomas de la depresión en adolescentes, las causas más habituales de este trastorno y cómo se puede detectar, prevenir y tratar.

Depresión en la adolescencia, síntomas más habituales

Saber cuáles son los principales síntomas de depresión en adolescentes es fundamental para poder identificar este trastorno de forma precoz y aplicar las soluciones médicas y terapias más apropiadas en función del alcance de la enfermedad.

La depresión es una enfermedad heterogénea, con una amplia gama de síntomas emocionales, físicos y cognitivos. Los signos y síntomas de depresión en los adolescentes son muy variados y pueden ir desde cambios significativos en el comportamiento hasta actitudes más sutiles y difíciles de percibir.

Todos estos síntomas se traducen en un sentimiento de angustia prolongada y dificultades para llevar a cabo con normalidad las tareas y actividades diarias, tanto en la escuela como en el hogar o el ámbito social.

Las señales de depresión en adolescentes más comunes son:

Cambios emocionales

El primer grupo de síntomas de la depresión en adolescentes es el que tiene que ver con alteraciones emocionales. Estos son los cambios más habituales se pueden percibir en caso de depresión juvenil:

  • Tristeza que se extiende en el tiempo y que puede incluir episodios de llanto sin razón aparente
  • Sentimientos de frustración y de ira, incluso por asuntos menores
  • Sentimientos de desilusión o vacío existencial
  • Irritabilidad y bajo estado de ánimo
  • Pérdida de interés en las actividades cotidianas y falta de satisfacción o placer en las mismas
  • Pérdida de interés en familiares y amigos o estar en conflicto con ellos
  • Baja autoestima y falta de motivación generalizada
  • Sentimientos de culpa o remordimientos injustificados
  • Actitud excesivamente autocrítica o dura con uno mismo
  • Necesidad de aprobación constante
  • Miedo excesivo al rechazo e incapacidad de sobrellevar el fracaso
  • Dificultad para concentrarse, tomar decisiones, recordar cosas y pensar con claridad
  • Sensación de pesimismo ante la vida y visión desalentadora del futuro
  • Pensamientos o ideas recurrentes de muerte o deseo de suicidio

Cambios en el comportamiento

Los cambios emocionales son a menudo difíciles de observar, pues son procesos internos del adolescente con depresión. Por ello, hay que estar atentos a los cambios en el comportamiento, los cuales pueden identificarse en el día a día de la persona. Los más comunes son:

  • Cansancio y disminución de energía.
  • Alteraciones del sueño: insomnio, o dormir más de lo normal.
  • Falta de apetito y pérdida de peso, o al revés: antojos continuados por ciertas comidas y aumento de peso.
  • Agitación, intranquilidad, desasosiego: paso errático, frotarse las manos de forma reiterada, imposibilidad de estar quiero
  • Consumo de drogas o bebidas alcohólicas.
  • Lentitud de respuesta al hablar, razonar o moverse
  • Quejas frecuentes de dolores de cuerpo o cabeza que sin explicación y que pueden incluir visitas frecuentes al personal de enfermería escolar.
  • Aislamiento social, dificultad para desarrollar o mantener relaciones personales
  • Ausencias frecuentes en la escuela, bajo rendimiento escolar.
  • Pérdida de hábitos de higiene y descuido del aspecto personal.
  • Arrebatos de ira, conducta problemática o temeraria y otros comportamientos para llamar la atención.
  • Conducta autolesiva: realizarse cortes o quemaduras.
  • Elaborar planes o intentos de suicido.

Para establecer el diagnóstico de depresión en un adolescente, los síntomas deben prolongarse al menos durante 2 semanas. También debe evaluarse la comorbilidad, ya que entre el 50 % y el 90 % de los adolescentes presentan esta característica clínica. Los trastornos más frecuentes que aparecen junto con la depresión son la ansiedad, el trastorno por déficit de atención e hiperactividad, el trastorno por oposición y desafío y el abuso de sustancias.

La depresión también puede manifestarse en forma de síntomas somáticos como dolor, fatiga o disminución de peso. El inicio y la permanencia de la depresión en adolescentes suele estar condicionada por elementos individuales, familiares y escolares, por lo que es imprescindible estudiar la relación de estos con el cuadro clínico.

¿Qué es normal y qué no?

A veces, los altibajos en el estado de ánimo y las momentos de tristeza momentánea pueden confundirse con la depresión. Pero hay que saber diferenciar lo que constituye una verdadera patología mental de los vaivenes o situaciones emocionales esporádicas que simplemente forman parte de la vida de los adolescentes en una etapa de muchos cambios.

Para identificar una posible depresión es necesario hablar con tu hijo adolescente, preguntarle por lo que siente y saber cómo vive su relación con el entorno y con los demás. Si la vida le parece abrumadora o muy difícil de sobrellevar, es posible que esté en depresión. En todo caso, para poder emitir un diagnóstico oficial de esta enfermedad es necesario acudir a un terapeuta profesional, concretamente a un psicólogo o psiquiatra.

depresion en adolescentes como se trata

Causas de la depresión en adolescentes​

No existe una causa específica de la depresión en adolescentes, como tampoco la hay de la depresión en adultos. Este trastorno es el resultado de procesos complejos en los que intervienen diferentes factores y circunstancias. Los factores que pueden influir en la depresión en los adolescentes son:

Factores biológicos

La depresión en adolescentes puede estar influenciada por diversos factores biológicos, entre los que destacan las alteraciones en la química cerebral. Un estudio del King’s College de Londres, publicado en Biological Psychiatry, identificó que los adolescentes con mayor riesgo de depresión o con diagnóstico de esta presentan niveles reducidos de ácido quinurénico, un compuesto neuroprotector derivado del metabolismo del triptófano.

Esta disminución es más pronunciada en chicas, lo que podría explicar la mayor incidencia de depresión en mujeres jóvenes. El ácido quinurénico actúa como antagonista de los receptores NMDA, modulando la neurotransmisión glutamatérgica y protegiendo contra la excitotoxicidad neuronal.

Otro factor biológico relevante es la hiperactividad del eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal (HHS). Durante episodios depresivos, muchos pacientes presentan niveles elevados de cortisol, una hormona liberada en respuesta al estrés.

Esta hipercortisolemia puede afectar negativamente al cerebro, interfiriendo con el sistema serotoninérgico y provocando neurotoxicidad en el hipocampo. Además, la disfunción del eje HHS puede modular la respuesta del organismo a eventos estresantes, aumentando la vulnerabilidad a la depresión.

Las diferencias hormonales también desempeñan un papel en la depresión adolescente. Antes de la pubertad, la prevalencia de trastornos del estado de ánimo es similar en ambos sexos; sin embargo, después de la pubertad, las chicas presentan una mayor incidencia de depresión.

Este cambio coincide con aumentos significativos en los niveles de estrógenos y oxitocina en las adolescentes, hormonas que incrementan la necesidad de relaciones sociales y pueden hacer que las dificultades interpersonales se perciban como más estresantes. Estas diferencias hormonales podrían contribuir a la mayor susceptibilidad de las chicas adolescentes a la depresión en comparación con los chicos.

Factores psicológicos y cognitivos

En el ámbito psicológico, factores como la baja autoestima y los patrones de pensamiento pesimistas han sido identificados como predisponentes a la depresión. La combinación de carencias en inteligencia emocional con eventos traumáticos o estresantes puede potenciar esta vulnerabilidad.

Factores contextuales, ambientales y sociales

Además, estudios han resaltado la importancia del entorno familiar y social en el bienestar mental de los adolescentes. Problemas familiares como los conflictos constantes, la falta de apoyo y divorcio de los padres han sido vinculados con una mayor incidencia de trastornos desadaptativos como la depresión en esta población. Asimismo, las situaciones estresantes, como dificultades académicas o problemas interpersonales, junto con una red de apoyo social insuficiente, pueden aumentar la susceptibilidad a este trastorno.

El estilo de vida también juega un papel fundamental. La falta de sueño adecuado en niños y adolescentes se ha asociado con un mayor riesgo de desarrollar trastornos mentales, incluida la depresión. Del mismo modo, el consumo de sustancias como alcohol, nicotina y drogas ilícitas ha sido identificado como otro factor de riesgo importante.

Diagnóstico de la depresión en adolescentes

Si se cree que puede haber un caso de depresión adolescente, el médico puede realizar distintas pruebas o  exámenes para obtener un diagnóstico preciso. De este modo, se puede establecer no solo si existe el trastorno o no, sino también cuáles pueden ser las causas y cuál es el tratamiento más idóneo según el caso. 

El diagnóstico de la depresión en adolescentes es un proceso integral que combina evaluaciones clínicas detalladas y herramientas estandarizadas. Tal y como recoge el National Institute of Mental Health (NIMH), para diagnosticar depresión en un adolescente, este debe presentar síntomas como tristeza persistente, pérdida de interés en actividades habituales, cambios en el apetito o el sueño, y dificultades de concentración, entre otros, durante la mayor parte del día, casi todos los días, por al menos dos semanas.

Es fundamental que un profesional de la salud mental realice una evaluación exhaustiva para determinar la presencia de estos síntomas y su impacto en la vida diaria del adolescente. Para ello se hablar con el adolescente sobre sus pensamientos, sentimiento y conductas, pero también se pueden utilizar cuestionarios. 

Además de la evaluación clínica, se emplean herramientas de detección validadas para identificar síntomas depresivos en adolescentes. Por ejemplo, la Escala de Autoeficacia para la Depresión en Adolescentes (EADA) es un instrumento de autoinforme diseñado para medir el nivel de autoeficacia relacionado con la depresión en esta población. Consta de 28 ítems en formato Likert que evalúan la capacidad percibida del adolescente para manejar síntomas depresivos.

Es importante destacar que, aunque estas herramientas son útiles para la detección inicial, el diagnóstico definitivo debe ser realizado por un profesional capacitado, considerando la historia clínica completa, el contexto psicosocial y la posible presencia de otros trastornos comórbidos. La colaboración entre el adolescente, la familia y los profesionales de la salud es esencial para garantizar una evaluación precisa y un plan de tratamiento adecuado.

Actualmente, no existen exámenes físicos o pruebas bioquímicas específicas que permitan diagnosticar directamente la depresión en adolescentes. El diagnóstico se basa principalmente en evaluaciones clínicas detalladas y en el uso de herramientas psicométricas estandarizadas. Sin embargo, los profesionales de la salud pueden solicitar ciertos exámenes médicos para descartar otras condiciones que podrían estar contribuyendo a los síntomas depresivos.

Por ejemplo, es común que se realicen análisis de sangre para evaluar el funcionamiento de la glándula tiroides o detectar anemia, ya que trastornos como el hipotiroidismo o deficiencias nutricionales pueden manifestarse con síntomas similares a los de la depresión. Estas pruebas ayudan a asegurar que los síntomas no sean consecuencia de una condición médica subyacente.

Además, en casos específicos donde se sospeche una causa neurológica o estructural, podrían emplearse estudios de neuroimagen, como la resonancia magnética cerebral. Sin embargo, es importante destacar que estas pruebas no son rutinarias para el diagnóstico de la depresión y se utilizan únicamente cuando hay indicios clínicos que las justifican.

Depresión en adolescentes, cómo tratarla y terapias disponibles

El tratamiento de la depresión en adolescentes puede adoptar varios enfoques según las necesidades de cada paciente. Entre las principales modalidades terapéuticas se encuentran la psicoterapia, el tratamiento farmacológico y su combinación.

La psicoterapia, especialmente la terapia cognitivo-conductual (TCC), ha demostrado ser eficaz en el tratamiento de la depresión en adolescentes. La TCC ayuda a los jóvenes a identificar y modificar pensamientos negativos y patrones de comportamiento disfuncionales, enseñándoles habilidades para afrontar situaciones estresantes y mejorar su estado de ánimo. Además, la terapia interpersonal se centra en mejorar las relaciones interpersonales y ha mostrado resultados positivos en esta población.

En casos de depresión moderada a grave, el tratamiento farmacológico puede ser considerado. La fluoxetina y el escitalopram son los únicos antidepresivos aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) para su uso en adolescentes. Es esencial que la prescripción y el seguimiento de estos medicamentos sean realizados por profesionales de la salud mental, considerando los posibles efectos secundarios y monitorizando de cerca la respuesta del paciente al tratamiento.

La combinación de psicoterapia y medicación ha mostrado ser más efectiva que cualquiera de los tratamientos por separado en adolescentes con depresión grave. Este enfoque integrado aborda tanto los aspectos biológicos como los psicológicos del trastorno, ofreciendo una atención más completa y personalizada.Wikipedia, la enciclopedia libre

Es fundamental que el tratamiento de la depresión en adolescentes sea supervisado por profesionales especializados y que se adapte a las características individuales de cada joven. La participación activa de la familia y el entorno cercano también juega un papel crucial en el proceso de recuperación, proporcionando apoyo y facilitando la adherencia al tratamiento.

Luís Navío​

Luís Navío​

Luis Francisco Navío Serrano, licenciado en Psicología por la Universidad de Granada, especialista en las técnicas de EMDR (Eyes Movement Desensitization and Reprocessing), MINDFULNESS e ICV (Integración del Ciclo Vital).

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